Browsing Category

Gabriela Cano

Gabriela Cano,

Gulliver por Gabriela Cano

Cuando mi abuelo dice que le duele el cuerpo,  me doy cuenta de que en realidad le duele el cáncer. Bromea al decir, por ejemplo, que le corte la pierna. Y a nuestra risa no le sigue un silencio o algo solemne sino el intentar moverse. Cuando era niña me acuerdo que los huesos o las articulaciones me lastimaban y

Gabriela Cano,

Sherezade por Gabriela Cano

Cuando éramos niñas le sonreíamos a mi mamá cuando se iba al trabajo hasta que pasaba por unos árboles lejanos  y volteaba y agitaba su mano para enviarnos besos. Siempre iba de uniforme y era tan blanco que parecía como los ángeles que pasaban en la televisión o los que imaginaba cuando nos hacía rezar. Cuando llegaba, por la tarde,

Gabriela Cano,

Lo negro por Gabriela Cano

De niñas, mi hermana y yo nos contábamos que habíamos soñado durante la noche. Aunque dormíamos en la misma habitación las horas nocturnas parecían separarnos más de lo que pensábamos porque, a las mañanas, tratábamos de recordar que nos había pasado o a dónde habíamos ido en el interior de nuestras cabezas y al fondo de nuestros párpados. A veces

Gabriela Cano,

Holograma por Gabriela Cano

Bacherlard, decía que entre el sujeto y el objeto se da manifiestamente la interpretación o la imagen. De acuerdo a lo anterior, lo que entendemos de los hechos es, en su sentido más complejo, una intuición. Algo que resiste nuestra en nuestra lógica de que lo visto es verdadero. La resistencia e incluso la forma en que cedemos a ella

Gabriela Cano,

Déjà vu por Gabriela Cano

Cuando era niña jugaba, en los parques, con otros niños que no conocía. Nos hacíamos mejores amigos aunque nunca volvíamos a vernos. La extrañeza de qué un encuentro ha trascendido y de su irrepetibilidad en la infancia se nos aparece como algo muy puro y sencillo. Cuando crecí entre a Anda sin Zapathos y tuve esa misma sensación. Sin ningún

Gabriela Cano,

Diccionarios por Gabriela Cano

Cuando era niña tenía un diccionario de sinónimos y antónimos que tenía la portada color naranja y azul. Mi Mamá me lo dio. Le había puesto en la contraportada: “Este libro te va ayudar mucho”. Tenía razón. Sin saberlo, ella me había regalado las palabras una vez más. Ya no sólo aquellas con las que le respondía qué era un

Gabriela Cano,

Sólo los amantes sobreviven por Gabriela Cano

Sólo los amantes sobreviven, debe ser la frase con la que podría iniciar y concluir un poema aunque también podría ser una declaración de principios o la bienvenida a una especie de orgía perpetua (Vargas Llosa) o todas esas cosas al mismo tiempo (en muchos casos lo primero termina siendo lo segundo y lo segundo lo primero). Yo casi no

Gabriela Cano, Inventario,

Hogar Dulce Hogar por Gabriela Cano

Cuando era niña tenía un libro que se llamaba Hogar Dulce Hogar. Se trataba de un topo que pasaba el día en sus labores y siempre recordaba la pequeña ciudad a donde pertenecía con todo y cada uno de sus integrantes. <Mi abuelo siempre lleva las velas> recordaba el animalito en alguna hora del día. Yo amaba su diálogo interior,

Gabriela Cano, Inventario,

Planetas por Gabriela Cano

Leí que la NASA descubrió siete planetas parecidos a la tierra y que están ubicados a 40 años luz de distancia. Cuando era niña la vida extraterrestre ocupaba una buena parte de mis ideas. Sentía que en otro mundo habría alguien que también se quedaría en la ventana viendo el cielo de noche y me preguntaba si lo vería igual

Gabriela Cano, Inventario,

Criatura por Gabriela Cano

Un día me empezó a salir una especie de protuberancia en mi brazo izquierdo. Decía que era mi retoño y me burlaba de él con mi hermana y con mi amiga Pau. Esa extensión de mi cuerpo formaba aún en su excrecencia un lugar en mi cotidianidad y mis hábitos. Mamá dijo que tenía que ir al doctor y después

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies